jueves, 9 de septiembre de 2010

Solo

Me desprendo de piel muerta, algo cada día,
y el sendero invadido de ramas queda atrás como evidencia que no soy otra cosa que piel.
Y a veces me olvido. Me olvido casi siempre.
Pero no olvido que el día merece le pida más de lo que le pido.
Hubo días en que le pedí que sólo pase.
Que no me arrope con su manto de ramas,
preferí tiritar.
Estaba solo.
Hoy...
en alguno de los hoy que no olvidé dejo de estar solo,
lo sé
aunque los días no me avisen.
Otros días me topo,
tarde, cuando ya te has ido,
que aun no entendí como dejar de estar solo
que aun no merezco dejar de estar solo
porque no veo que se hace tarde
porque no veo las manos
veo las manos
tarde

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